La detención de Cilia Flores junto a Nicolás Maduro reaviva el debate sobre el poder real de las primeras damas en América Latina y expone cómo un rol sin controles formales puede convertirse en un actor político clave dentro de regímenes autoritarios.
En la política contemporánea, la calidad individual de quienes ejercen la presidencia parece pesar cada vez menos, desplazada por el poder creciente de asesores que moldean el rumbo de los gobiernos.
Mientras emergen voces que atentan contra la supervivencia de la democracia, el desafío es mantener vivo el legado de aquellos que aprendieron que la intolerancia jamás será la solución.
En el país andino se ha oficializado una cifra récord de fraccionamiento partidario. En total, 43 partidos políticos fueron habilitados para postular a la Presidencia en las próximas elecciones.
El asilo, una figura de relevancia mundial para proteger los derechos fundamentales de los perseguidos políticos, está siendo objeto de un abuso descarado por parte de la clase política.
Latinoamérica ha sido tierra fértil para las parejas que ejercen el poder de forma conjunta, desde autocracias o sucesión en la presidencia hasta candidaturas para alcanzar los máximos cargos de dirección.