De cara a la segunda vuelta presidencial, Brasil enfrenta el desafío de decidir entre el deseo de cambio y los riesgos que plantea la concentración del poder y el nepotismo político.
Las grandes ciudades muestran que las coaliciones democráticas y la moderación pueden convertirse en un contrapeso frente al avance del extremismo de derecha.
El negacionismo instaurado por Bolsonaro trascendió su gobierno y hoy sigue operando en el Congreso, bloqueando avances socioambientales y erosionando la confianza en la democracia.
No hay escenario más perjudicial para la agenda de equidad económica, justicia social, derechos humanos y fortalecimiento de la democracia en Brasil que el que podría surgir del regreso de la extrema derecha al poder.
Los retrocesos en los derechos reproductivos de las mujeres están relacionados con la presencia y el lenguaje violento de líderes políticos extremistas y con procesos de desinformación.