Lejos de desaparecer, los mecanismos de integración de la región buscan adaptarse a la fragmentación política mediante fórmulas más flexibles que preserven mínimos espacios de cooperación y gobernanza.
El discurso de Marco Rubio en Múnich perfila una diplomacia pragmática que busca reordenar la alianza transatlántica más allá del consenso liberal de la posguerra fría.
Con discreción pero con convicción, América Latina explora nuevas alianzas estratégicas para reducir dependencias históricas y convertirse en un actor global con voz propia, buscando mayor soberanía y relaciones más equilibradas en un mundo multipolar.
En un contexto marcado por el aislamiento, las guerras comerciales, conflictos y la creciente fragmentación política, América Latina está llamada a actuar de manera concertada.