La solicitud de extradición de funcionarios mexicanos por presuntos nexos con el narco enfrenta soberanía nacional y cooperación internacional contra el crimen transnacional.
La presión de Estados Unidos desplaza la agenda bilateral del combate al narco hacia las estructuras políticas mexicanas y reduce el margen de maniobra de Sheinbaum.
Las ollas de microtráfico en Colombia han evolucionado en nodos criminales complejos que articulan control territorial, economías ilegales y explotación social, convirtiéndose en un problema de seguridad nacional y transnacional.
La extradición de 55 capos a Estados Unidos exhibe no solo la fuerza de Washington, sino también la impunidad intacta de la narcopolítica mexicana que el oficialismo evita tocar.