La presión de Estados Unidos desplaza la agenda bilateral del combate al narco hacia las estructuras políticas mexicanas y reduce el margen de maniobra de Sheinbaum.
Las ollas de microtráfico en Colombia han evolucionado en nodos criminales complejos que articulan control territorial, economías ilegales y explotación social, convirtiéndose en un problema de seguridad nacional y transnacional.
La extradición de 55 capos a Estados Unidos exhibe no solo la fuerza de Washington, sino también la impunidad intacta de la narcopolítica mexicana que el oficialismo evita tocar.
La militarización de la seguridad interna se justificó como respuesta a la grave ola de violencia que convirtió al 2023 en el año más violento de la historia del país.