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Kast y las lecciones de la presidencia de Boric

La contundente victoria de José Antonio Kast abre un nuevo ciclo político en Chile y plantea el desafío de aprender de los errores y límites que marcaron la presidencia de Gabriel Boric para construir gobernabilidad en un escenario fragmentado.

Con una contundente victoria, José Antonio Kast se impuso en la segunda vuelta frente a la candidata del oficialismo Jeannette Jara y se convirtió en el sucesor de Gabriel Boric. La elección ha dejado una serie de hitos claves como el reestreno del voto obligatorio en elecciones presidenciales, lo que convirtió a Kast en el presidente más votado en la historia de Chile con más de 7 millones de votos, además de la participación en el ballotage de una militante del Partido Comunista de Chile. Pero lo relevante que dejó la segunda vuelta es que, al igual que en 2021, un nuevo presidente se estrenará en el Palacio de la Moneda, dejando en posiciones minoritarias a los partidos tradicionales que comandaron la transición a la democracia. 

Desde entonces, dos grandes coaliciones hegemonizaron gran parte de los cargos de elección popular y las disputas presidenciales, la centroizquierdista Concertación y la centroderechista Alianza por Chile. La elección de 2021, que terminó con el presidente Boric en la moneda, fue la primera vez en que ninguno de los candidatos que disputaron el ballotage representaba a las históricas coaliciones, abriendo un nuevo ciclo político.

En este contexto, Kast tiene el desafío de traducir el contundente respaldo obtenido, en un gobierno que se haga cargo de los anhelos de las chilenas y chilenos en materias de seguridad, migración y reactivación económica. Para ello, hay lecciones que puede sacar del gobierno de su antecesor.

El gobierno anterior se inició con un clima proclive a sus ideas y en medio del primer proceso constitucional. En ese contexto, Boric diseñó un gabinete ministerial con sus principales aliados de la época de dirigente estudiantil y de su paso por la cámara de diputados, dejando a los líderes de pasado concertacionista en posiciones secundarias, con alguna excepción.

La denominada estrategia de los “círculos concéntricos” que dejaba en los anillos más próximos al presidente a quienes provenían del mundo del Frente Amplio chileno y al resto en los anillos exteriores, no permitió conformar una coalición conjunta. Dicha estrategia terminó fracasando luego de la aplastante derrota en el plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2021. Esto forzó al mandatario a incorporar a los mejores cuadros del llamado Socialismo democrático al gabinete, lo que desnudó una suerte de matrimonio por conveniencia, mas que una verdadera alianza política.

Volviendo a 2025, Kast tiene poco tiempo para definir si optará por un gabinete que siga la fallida apuesta del Frente Amplio o que se abra a las fuerzas libertarias y de la centroderecha. De optar por la segunda opción, Kast buscará aglutinar a las distintas derechas con presencia en ambas cámaras legislativas, con el fin de acercarse a las mayorías legislativas necesarias para impulsar su agenda.

En esa línea, la reciente experiencia del diseño del gabinete del presidente Boric puede servir de advertencia ante la dificultad para construir apoyos legislativos robustos en un congreso altamente fragmentado como el chileno. Con 42 diputados, la lista de Republicanos, Libertarios y Socialcristianos requiere una coordinación muy precisa con la centroderecha, que aún cuenta con 34 escaños en la cámara de diputados, a la hora de buscar aprobar sus leyes. En caso de lograrlo, aún requerirá 2 votos para lograr la mayoría simple, por lo que deberá acercar posiciones con el Partido de la Gente (PDG) y sus 14 diputados, la gran sorpresa de la primera vuelta presidencial.

En un contexto de gran fragmentación, altas expectativas y una oposición “vigilante”, el presidente electo deberá resolver si avanza en una nueva coalición que le de soporte legislativo a su gobierno. Los partidos de la centroderecha deberán resolver si sumarse o no, con el riesgo de ser absorbidos, tal como le pasó al PRO en la Argentina liderada por Milei.

Las primeras horas de Kast han marcado cierta moderación, tanto en su discurso como en las expectativas generadas en la población. En su primer discurso, llamó a valorar el rol de la oposición e incluso a señalar que los problemas que enfrentarán en el gobierno son complejos y los resultados costarán en llegar. Si bien su gobierno aún no comienza, Kast ya genera expectativas respecto a cómo actuará una vez ocupe el palacio de La Moneda.

Autor

Presidente de la Asociación Chilena de Ciencia Política - ACCP. Doctorando de la Universität Rostock. Magíster en Políticas Públicas, Administrador Público de la Universidad de Chile.

 

 

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