Pesimismo sobre el comercio, pese a su crecimiento

El último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de anunciar que el valor de las exportaciones aumentó un 9,7% en el primer semestre del año en comparación con el anterior, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha proyectado un crecimiento de 9,7% del valor de las exportaciones para este año. Así, se cierran dos años consecutivos de recuperación tras el descenso entre 2012 y 2016.

A pesar del aumento de los montos, el crecimiento del volumen de las exportaciones latinoamericanas, de apenas de 2,1%, sería, según la Cepal, menos de la mitad que el de las economías en desarrollo que, de cuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC), se incrementaría un 4,6%. Más negativos aún son los datos del BID, que afirman que el volumen exportado en el primer semestre del año se ha reducido.

El estancamiento del crecimiento del volumen exportado ha tenido una compensación por el alza de los precios. En América del Sur, informó la Cepal, el crecimiento esperado, que se acerca al 10% del valor de las exportaciones, se debe en su totalidad al aumento de los precios de los productos básicos de exportación como el petróleo, los minerales y los metales. En el caso del Caribe, con un alza del 12,1%, sucede algo similar. A diferencia de estos, el crecimiento de México se debe en proporciones similares al acrecentamiento del volumen y al de los precios. Mientras en Centroamérica, el crecimiento se debería totalmente al alza del volumen exportado, ya que los precios de los productos de mayor demanda como el azúcar y el café descienden levemente. Así, las exportaciones manufactureras de México y Centroamérica se han visto beneficiadas por el mayor dinamismo de la demanda de Estados Unidos.

La principal alza se registra en las exportaciones a China, uno de los principales socios comerciales de América Latina, y estas prácticamente se limitan a materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales. Mientras, las exportaciones intrarregionales o hacia EE. UU., caracterizadas por un mayor valor agregado, crecerían a tasas sensiblemente menores. Esto acentúa aún más la reprimarización de la producción, sobre todo en América del Sur, donde los commodities han prácticamente duplicado su peso en las últimas dos décadas.

La región ha perdido cuota de mercado en la región”.

El valor de las exportaciones latinoamericanas ha mantenido su progresión gracias al alza de los precios, sin embargo, la región “ha perdido cuota de mercado en la región”, debido, en parte, a una disminución de la competitividad, afirmó el informe del BID. A esto se suma el riesgo de un debilitamiento a futuro por la inestabilidad de la demanda exterior, la inestabilidad del dólar y las tensiones comerciales en el mundo, sobre todo entre EE. UU. y China.

En cuanto a las importaciones regionales de bienes, estas también han crecido por segundo año consecutivo con un aumento del 9,5%, pero a diferencia de lo sucedido con las exportaciones, el crecimiento responde más al del volumen que al de los precios. En concreto, las importaciones que más han crecido son las de manufacturas de China, que, en gran medida, compiten con las industrias latinoamericanas.

Para cambiar el estancamiento de las exportaciones, la salida neta de capitales y el creciente proteccionismo al que se enfrenta la región, es necesario, según la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, “intensificar los esfuerzos dirigidos a construir un mercado regional integrado”. Y frente al bajo nivel de sofisticación de la oferta exportable, el informe del BID, “urge a adoptar políticas de integración comercial que estimulen relaciones de complementación productiva más complejas y flujos comerciales de mayor sofisticación”.

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