Perú sin oxigeno

El Ministro de Salud ha anunciado recientemente la necesidad de importar oxígeno para atender el COVID-19. Ni la rápida reacción del presidente Vizcarra decretando cuarentena y cierre de fronteras con menos de cien casos detectados ni las medidas económicas han sido suficientes para contener hasta ahora el COVID-19. La enfermedad ha escalado. Lima, con un tercio de la población del país, es la ciudad más afectada dentro del Perú y la séptima ciudad con mayor cantidad de casos detectados en el mundo. El Perú ocupa a la fecha, el noveno lugar de los países con mayor registro de casos, con un número de pruebas que pasa el millón, se ubica en el número quince en letalidad, de acuerdo con la información del  portal web del John Hopkins University and Medicine.

El presidente Martín Vizcarra declaró el estado de emergencia en todo el territorio nacional a nueve días de haberse detectado el primer caso de COVID-19. Días más se impuso el toque de queda a nivel nacional. El presidente Vizcarra asumió la vocería del ejecutivo desde el primer día. Las medidas se dieron con una alta aprobación de la ciudadanía. La popularidad del Presidente ha sido superior a la de sus antecesores desde que asumió la presidencia. Según Ipsos, la aprobación del mes de mayo bordea el 80%. Al lado del presidente Vizcarra, su joven y popular Ministra de Economía, María Antonieta Alva, asumió los retos de responder con un plan de estímulo fiscal que, a la fecha representa el 14,4% del PBI del país. La atención de la emergencia abarcó transferencias directas de poco más de 100 dólares a las familias en condición de pobreza o pobreza extrema. Sin embargo, pronto el bono se extendió también a trabajadores independientes. Otras medidas se dirigieron a brindar soporte a las empresas y sostener  la cadena de pagos de la economía. Para ello se creó el Fondo de Apoyo Empresarial a la pequeña empresa, así como el programa Reactiva Perú a fin de garantizar créditos para que las empresas cumplan con sus responsabilidades económicas y así garantizar que no se quiebre la cadena de pagos.

la rápida reacción no evitó que la fragilidad de los servicios de salud, infraestructura deficiente, entre otros problemas estructurales se vayan evidenciando en las semanas siguientes.

No obstante, la rápida reacción no evitó que la fragilidad de los servicios de salud, infraestructura deficiente, entre otros problemas estructurales se vayan evidenciando en las semanas siguientes. Las filas para cobrar los bonos de manera presencial, los mercados de barrio, así como las estaciones de tren eléctrico fueron lugares de concentración de personas y focos de contagio que no fueron previstos ni controladas oportunamente. A ello debe agregarse la informalidad. Según el Instituto Peruano de Economía, ocho de cada diez trabajadores independientes y casi la mitad de los dependientes trabajan en informalidad. Para la mayoría, había que salir a trabajar para generar ingresos.

En Lima, más de un millón de personas ha perdido su trabajo. De acuerdo con Ipsos, cuatro de cada diez peruanos se ha quedado sin trabajo y no recibe ingresos, mientras que uno de cada diez está aplicando el teletrabajo. A modo de ejemplo, el sector construcción ha tenido una retracción de 96% respecto del año pasado y de 93% respecto de febrero. Con ello, se ha proyectado una fuerte contracción en la economía y un consecuente incremento de la pobreza. El coronashock, como ha denominado el economista Carlos Ganoza al impacto económico de la pandemia, debe ser atendido. Frente a este escenario, la decisión ha sido ampliar la cuarentena con normas de una nueva convivencia y reactivar la economía por fases.

Como ocurre en otros países, las situaciones de crisis privilegian el rol protagónico del presidente. Los sistemas de pesos y contrapesos exigen el control de otros órganos del Estado, principalmente el del Congreso. El presidente Vizcarra gobernó sin Congreso, después de haberlo disuelto el 30 de setiembre pasado. El nuevo Congreso fue elegido en enero y se instaló al día siguiente de la declaratoria del estado de emergencia, en cuarentena. En estos casi tres meses el Congreso ha delegado facultades legislativas al Ejecutivo en dos ocasiones, pero también ha archivado proyectos remitidos con carácter de urgencia y ha aprobado por insistencia una polémica norma que suspende en pago de peajes a cargo de una concesionaria.

Así, en relaciones que se tornan tensas por momentos, con un Ejecutivo sin partido ni grupo parlamentario, el Perú combate la pandemia y prepara elecciones generales para el próximo año. Este año, por primera vez, se llevarían a cabo las elecciones primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias con voto preferencial; pero, a causa del COVID–19, el Congreso ha aprobado un dictamen para suspenderlas. A cambio, los organismos electorales proponen elecciones internas cerradas con un voto por militante, por internet. Otra reforma que deberá debatir el Congreso sobre la marcha es la aplicación de la paridad y alternancia para las elecciones de 2021, en las que ni el Presidente ni los congresistas pueden ser reelectos. Con renovación política y protocolos especiales por la pandemia, Perú celebrará las elecciones del bicentenario. El oxígeno llegará para atender a las personas enfermas, las reformas políticas para oxigenar la democracia.

Foto de hernanpba en Foter.com / CC BY-SA