Los escenarios que se abren dependen de cuánto pueda el sistema político absorber el descontento derivado del resultado de esta primera elección presidencial.
Las elecciones en Perú evidencian una profunda crisis política marcada por la fragmentación, la debilidad partidaria y un modelo económico que erosiona la representación y la estabilidad democrática.
Perú acude a unas elecciones marcadas por la fragmentación política, la incertidumbre y una democracia fatigada que anticipa una segunda vuelta decisiva.
El Congreso peruano ha convertido el caos político en una estrategia para concentrar el poder y avanzar hacia un autoritarismo construido desde el propio Parlamento.
En el marco del 8 de marzo, decisiones políticas recientes y fallos judiciales han reavivado el debate sobre la protección efectiva de la autonomía y la dignidad de niñas y mujeres en el país.