Una región, todas las voces

L21

|

|

Leer en

COVID-19, economía y política en América

La pandemia de la COVID-19 se mantiene. El crecimiento del número de contagios y la cantidad de personas activas en Europa y América dan cuenta de una reactivación de la enfermedad en esas zonas. En algunos países no se logró controlar significativamente el auge de la enfermedad y en semanas recientes se observa un nuevo incremento. Se destaca Estados Unidos, en medio de su largo proceso electoral, con cifras de contagios que recientemente superan cien mil personas por día. Esto indica que en las semanas siguientes las presiones para su sistema de salud pueden ser considerables.

Los sistemas de salud han sido sometidos a un trabajo extremo, sin que necesariamente se hayan realizado en el transcurso de la COVID-19 las inversiones suficientes en ampliación y modernización de las infraestructuras y, menos aún, en la contratación suficiente de más profesionales de la salud con las calificaciones pertinentes. En Europa se destacan las protestas con manifestaciones en las calles por parte de diferentes grupos de personas por las nuevas medidas de confinamiento. 

En Alemania, como en España y en Inglaterra, hay expresiones de esta naturaleza que por ellas mismas no favorecen el control de la COVID-19. En varios países de América hay protestas, pero tienen otros fines. El signo común en la región es objetar los resultados de la gestión económica y social que han dirigido los Gobiernos desde hace años.

En Estados Unidos se mantiene un amplio movimiento social contra el racismo, la brutalidad policiaca, pero también la violencia contra las mujeres. En semanas recientes se enlazó con las elecciones de presidente, Cámara de Representantes, parte del Senado y algunas gubernaturas. Es un tema que obliga a un análisis específico. Por el momento, considérese la notable amplitud del movimiento social contra las desigualdades en un contexto en el que las propuestas del Partido Republicano, que fueron encabezadas por Donald Trump, tienen el apoyo electoral de más 70 millones de personas, el 47,7% de los que ejercieron su voto. En lo inmediato, la gestión de la pandemia y las medidas en materia de política económica avanzarán con dificultades en este contexto.

En América Latina, en lo que respecta al ámbito político, se destacan los movimientos sociales y partidos políticos ubicados en el espacio de la lucha contra la desigualdad social»

En América Latina, en lo que respecta al ámbito político, se destacan los movimientos sociales y partidos políticos ubicados en el espacio de la lucha contra la desigualdad social y las expresiones políticas que la hacen posible. En Chile, un amplio movimiento de personas ganó el plebiscito para legislar una nueva Constitución que será deliberada en una convención constitucional a partir de abril de 2021.

La acción popular deberá continuar. Precisamente, la continuidad en la acción popular y la capacidad para alcanzar metas comunes es un dato relevante del reciente triunfo del MAS en Bolivia. Aún será necesario completar la restauración de la legalidad con la toma de posesión del presidente Luis Arce y después, como lo reconoce el presidente electo, realizar las tareas de mayor envergadura en cuanto a la reconducción de la economía y la política para volver avanzar en la disminución de la desigualdad social y la creación de condiciones para una vida digna de la mayoría de la población.

En este punto se encuentran otros países como México y Argentina, que cuentan con Gobiernos que declaran su distancia con las posiciones neoliberales y deben avanzar en una notable reconstrucción económica y social que sea el asiento de nuevas relaciones políticas en cada país. La pandemia de la COVID-19 complica más la situación, pero, en cierto sentido, obliga a tomar decisiones de mayor alcance en la reorganización de la economía.

En otros países de la región los movimientos sociales se mantienen, con sus formas específicas de desarrollo como en Colombia, sumando las reivindicaciones de los pobladores originales, las mujeres, los pobladores urbanos y la plena ejecución de los acuerdos de paz. En Ecuador, en unos meses se realizarán elecciones presidenciales y legislativas que pueden ser el espacio para el múltiple movimiento partidario y social edificado contra el programa de restauración de las reformas estructurales del gobierno actual y para que alcance un triunfo electoral. La movilización social se da en el difícil contexto de la continuidad de la COVID-19.

En los organismos financieros multilaterales se considera la situación de emergencia, pero no se plantean medidas que efectivamente desborden el espacio de las reformas estructurales»

Todo esto sucede mientras en los organismos financieros multilaterales se considera la situación de emergencia, pero no se plantean medidas que efectivamente desborden el espacio de las reformas estructurales. Se mantiene la idea del choque externo y de que, una vez superada la pandemia, se podrá retornar al comportamiento normal de la economía.

No se reconoce el largo periodo de débil crecimiento en las economías de Europa y de América y el avance de desigualdad social. En octubre, ante la reunión del FMI y el Banco Mundial, se realizó la sesión 42 del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), que está integrado por los ministros de Finanzas o los presidentes de los bancos centrales de las principales economías desarrolladas y otros invitados, en la que se reconoce la difícil situación producto de la pandemia.

Pero también se observa que, en adelante, una vez que la crisis de salud quede atrás, se actuará con base en lo que el CMFI define como su agenda previa, a la que se tilda de crisis de salud. Ello implica seguir adelante con las reformas estructurales.

Por el momento, se pone en primer lugar el funcionamiento del sistema monetario internacional, lo que incluye la provisión de cuantiosos recursos por los bancos centrales que permiten la obtención de beneficios de un reducido grupo de participantes en estos mercados, sin que existan mejoras en el resto de las actividades económicas. Para la mayor parte de la población, no hay mejora en sus condiciones de vida. En América Latina, significa el mantenimiento o incremento de la desigualdad social.

Foto de Eneas en Foter.com / CC BY

Autor

Otros artículos del autor

Pofesor e investigador titular del Departamento de Economía de la Univ. Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa. Coordinador del Prog. Universitario de Investigación Integración en las Américas. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

spot_img

Artículos relacionados

¿Quieres colaborar con L21?

Creemos en el libre flujo de información

Republique nuestros artículos libremente, en impreso o digital, bajo la licencia Creative Commons.

Etiquetado en:

COMPARTÍR
ESTE ARTÍCULO

Más artículos relacionados