Director Ejecutivo de Transparencia Electoral. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Candidato a Magíster en Estudios Electorales por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM / Argentina).
Informe advierte que la democracia global atraviesa un retroceso histórico, donde las elecciones ya no garantizan sistemas democráticos frente al avance sostenido de la autocratización.
Una eventual transición democrática en Venezuela exige algo más que elecciones: requiere reconstruir las reglas, las instituciones y las garantías del sistema electoral.
A pocos días de las elecciones, Honduras encara un proceso marcado por la desconfianza ciudadana, la fragilidad institucional y las tensiones políticas y tecnológicas que amenazan la credibilidad de la jornada electoral.
Cuando el voto no tiene consecuencias no hay incentivos para la participación. Los venezolanos decidieron abstenerse en las elecciones regionales y municipales.
Aunque desde hace años distintas instituciones académicas, gubernamentales, think tanks y especialistas se han abocado a diseñar medidas para combatir la desinformación, los mecanismos para influir en las elecciones son cada vez más sofisticados.
Latinoamérica, con sistemas electorales y organizaciones administrativas muy diferentes, puede tomar algunas lecciones en materia de facilidades para la emisión del voto.
Para intentar dar legitimidad a un proceso fraudulento, el CNE y la Cancillería invitaron a centenares de integrantes de movimientos sociales, asociaciones civiles y partidos afines al gobierno en calidad de “observadores”.
Aunque la oposición ha sorteado con gran flexibilidad los ataques del gobierno y se mantiene en competencia, estamos ante una elección en la que claramente se violan las más fundamentales garantías democráticas.
En Venezuela, las condiciones electorales de cara a la próxima votación son incluso peores que en 2021, y el apoyo popular a la oposición es mucho más contundente.