Finalmente el 24 de diciembre, cuando habían pasado más de tres semanas de la elección, el Consejo Nacional Electoral de Honduras (CNE) declaró ganador a Narsy Asfura (Partido Nacional) sobre Salvador Nasralla (Partido Liberal) por 26,338 votos de diferencia, quedando en un lejano tercer lugar la oficialista de izquierda Rixi Moncada (LIBRE). La sombra del fraude, de las conspiraciones y las intervenciones extranjeras lleva años presente en la tensa dinámica política hondureña. Pero las declaraciones de Donald Trump a favor de Asfura -desacreditando tanto a Nasralla como a Moncada- y el anuncio de la liberación del ex presidente también nacionalista Juan Orlando Hernández (JOH), dos días antes de las elecciones, han sido exhibidos por el gobierno para exigir la nulidad de la elección.
Fraude e intervención extranjera
El 8 de diciembre del 2025, tras hacerse públicos los primeros resultados del CNE, Rixi Moncada, anunció que no reconocía las elecciones alegando la injerencia y coacción del presidente de Estados Unidos. Convocó a una movilización para el 13 de diciembre y al día siguiente, la presidenta Xiomara Castro se refirió a un “golpe electoral”, y afirmó que las elecciones no debían ser aceptadas porque estaban marcadas por la injerencia, la manipulación y el chantaje.

El ex presidente Manuel Zelaya y esposo de la actual presidente, quien inicialmente reconoció la derrota, posteriormente convocó a una movilización de protesta. Mientras que el presidente del Congreso, Luis Redondo, afirmó que no validaría los resultados de las elecciones por las presiones tanto externas como del crimen organizado. El 2 de enero Zelaya habló de la legitimidad de una “insurrección” y pidió a Redondo analizar formalmente si se debían aceptar los resultados o no.
El retraso de los resultados electorales y las interrupciones en el conteo generó incertidumbre y tensión en todo el sistema político. Sin embargo, la situación no fue muy diferente a la del 2021. El diferencial en esta ocasión fue el boicot de consejero de LIBRE en el CNE (que finalmente fue sustituido por su suplente) y la actitud de los representantes de Nasralla y LIBRE que no querían integrar las mesas de recuento alargando el proceso. Finalmente el 18 de diciembre se inició el proceso formal de recuento y el 24 el CNE declaró al ganador.
A nivel del Congreso, el partido que salió victorioso obtuvo 49 asientos, los liberales 41 y el oficialismo 35. Los tres diputados restantes se los reparten PINU y la Democracia Cristiana. Además, el Partido Nacional se impuso en 151 municipios, la mayoría rurales o de mediana población con excepciones como en la capital Tegucigalpa, el Partido Liberal logró la victoria en 76, reteniendo el voto urbano, mientras que LIBRE ganó 69 ayuntamientos, manteniendo presencia a lo largo del país.
¿Qué sigue?
Salvador Nasralla y su esposa, diputada electa también del Partido Liberal, recuperaron el lenguaje tradicional del fraude y llamaron a la movilización ciudadana y a la confrontación como viene sucediendo desde el 2009. De hecho, el presidenciable chocó con dirigentes de su propio prtido e instó a la militancia a apoyarle. Posteriormente impulsó a su esposa como próxima presidenta del Congreso Nacional con el apoyo de LIBRE.
La dirección del Partido Liberal, sin embargo, llamó a la calma y aceptó unos resultados que vuelven al partido clave en la gobernabilidad del país, tanto en el Congreso Nacional, como en muchas alcaldías. De momento la movilización de los militantes liberales reclamada por Nasralla no se ha dado, pero hay que esperar a ver qué tanto apoyo tiene entre los diputados electos para complicar la gobernabilidad del próximo presidente Nasry Asfura, desde el Congreso Nacional, ya sea dificultando la conformación de mayorías o logrando una mayoría más o menos estable con LIBRE.
Juan Orlando Hernández: el expresidente indultado por Trump
El 2 de enero el ex presidente se reivindicó y defendió su inocencia en una entrevista televisiva. Pero lo más significativo fue su ataque directo a u ex contrincante Nasralla, con el que compitió en el año 2017. Nasralla siempre ha señalado que las elecciones de ese año, en las que también el margen entre los dos candidatos punteros fue estrecho, estuvieron amañadas y argumentó su alianza con Xiomara Castro en el 2021 con la misión de acabar con la “narcodictadura” de JOH.
El enfrentamiento entre JOH y Nasralla anticipa que los seguidores del candidato liberal se posicionarán con LIBRE en el Congreso Nacional. Sin embargo, las estructuras locales tradicionales son del Partido Liberal, y ello puede hacer que la influencia de Nasralla no sea tan relevante.
El oficialismo por su parte ha quedado relegado por los dos partidos tradicionales. Probablemente el error de Xiomara Castro a lo largo de su mandato ha sido confiar en su familia, los Zelaya, y en partidarios muy cercanos. Lo que se ha conocido como “el familión”, que va unido al autoritarismo tradicional de Zelaya, ha sido rechazado en Honduras por una gran parte de la población.
La intervención militar estadounidense en Venezuela, va a tener efectos importantes en toda la región. De momento Xiomara Castro ha realizado declaraciones apoyando a Maduro y al gobierno venezolano. Una de las preguntas es si afectará la caída de Maduro la transición de poder en Honduras. Asfura es un reconocido pragmático y podría pactar para que no existan represalias hacia la familia Zelaya.
Sin embargo, el pacto no es sencillo, porque tanto Zelaya como Nasralla, viven desde hace años instalados en la lógica de la crispación y tienen miedo a la influencia que JOH puede ejercer sobre Asfura. Algunos integrantes de la familia Zelaya han sido relacionados con el narcotráfico y Nasralla puede sentir afectado sus intereses tanto políticos como económicos, máxime cuando se está enfrentado abiertamente con la dirección del Partido Liberal, que controla el poder territorial del partido.
¿Aceptarán desde el gobierno finalmente los resultados electorales? Lo más probable es que se acepten porque el oficialismo no tienen la capacidad de movilización y porque su imagen está muy desgastada. Sin embargo, hasta el momento no lo ha hecho y no se ha conformado ninguna comisión que facilite la transición de poder.











