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Las elecciones de la discordia

Recientemente el afamado politólogo Adam Przeworski afirmó que lo que más le gusta de las elecciones es que ponen en marcha mecanismos que “permiten procesar conflictos políticos en paz y libertad”. Le gustará, entonces, la serie de elecciones que esperan a los latinoamericanos en 2021: cinco presidenciales —Perú, Nicaragua, Chile, Honduras y la segunda vuelta en Ecuador—, al menos cuatro subnacionales —Bolivia, Paraguay, Chile y México—, dos legislativas —México y Argentina— y una constituyente en Chile. Elecciones contra viento y pandemia y para todos los gustos en un contexto de crisis multidimensional: política, económica y sanitaria. Así se presentan las elecciones de la discordia.

El malestar en la democracia

El académico latinoamericanista Manuel Alcántara considera que la democracia latinoamericana está “fatigada”. El estado de ánimo de los ciudadanos del continente revela irritación con los partidos políticos y una falta de confianza generalizada en las instituciones políticas. El cóctel incluye descontento con el modelo neoliberal de sociedad, resistencia a aceptar medidas gubernamentales de ajuste y hartazgo con la corrupción de los dirigentes políticos.

En la región sobran ejemplos para describir este (mal)humor social. La calesita de protestas en los países del Pacífico sudamericano, entre octubre de 2019 y noviembre de 2020, es muestra de ello. Si bien los casos más destacados son los de Chile, Ecuador y el Perú, no son los únicos. En ese mismo período hubo movilizaciones en todos los países en los que se celebrarán elecciones este año: El Salvador, Bolivia, México, Paraguay, Argentina, Nicaragua y Honduras.  

Las revueltas son indicio de una crisis de gobernabilidad regional creciente que rompe los ojos. ¿Qué son las sublevaciones populares sino señales de inestabilidad política? Y estas señales están presentes en gran parte de las democracias, a medias o consolidadas. En todo caso, no llama la atención que estas señales aparezcan en las primeras, sino que lo hagan en las segundas como en el caso de Chile. Allí, ante el estallido social, el presidente Piñera salió a proclamar a los cuatro vientos: “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”.  

Ahora bien, en este mar de movilizaciones antipolítica han naufragado la confrontación de ideas y las propuestas programáticas. El debate público se ha ido reduciendo a posiciones polarizadas dentro del electorado. En el caso de Ecuador, la segunda vuelta se resolverá entre correístas y anticorreístas y en las elecciones legislativas en El Salvador, la confrontación principal fue entre bukelistas y antibukelistas. En los otros países con procesos electorales inminentes, desde México hasta Argentina, se repite la misma pauta.

En síntesis, medio continente elegirá a sus representantes en un contexto político marcado por la polarización y el personalismo, y con el “que se vayan todos” retumbando en las calles. La trama se irá tejiendo con hilos de escepticismo e incertidumbre.

¿En qué momento se jodió nuestro continente y por qué sigue jodido?

La segunda dimensión de la crisis regional —y no por ello menos impactante— es la económica. En la campaña para la primera vuelta electoral en Ecuador la generación de empleo y ayuda social para las familias afectadas por la pandemia fueron las propuestas centrales del candidato del correísmo Andrés Arauz. En El Salvador, las elecciones del domingo pasado fueron un momento clave para los planes anticrisis del presidente Bukele.

Considerando que cerca 45% del PIB regional descansa en el comercio exterior de bienes y servicios, la caída del precio de los hidrocarburos afectó fuertemente a países como Bolivia y Ecuador. Por su parte, Chile y Perú fueron golpeadas por la reducción del precio de los minerales que constituyen sus principales exportaciones (cobre, litio y yodo); mientras que Argentina y Paraguay sufrieron por la contracción de los precios y volúmenes exportados de los bienes agropecuarios.

Los países latinoamericanos terminaron el año 2020 entre lamentos y desazón: problemas fiscales y el aumento del desempleo, la informalidad —ya alcanza a la mitad de los trabajadores y podría seguir empeorando— y la pobreza. La contracción del PBI regional fue del 7.7% y los pronósticos para los años 2021 y 2022 prevén una modesta recuperación del 3.7% y 2.6%, respectivamente. Las conquistas sociales de las últimas dos décadas se han frenado en seco y la posibilidad que se repita una nueva década perdida está peligrosamente a la vuelta de la esquina.

Votar en tiempos de pandemia

En el primer año de la pandemia de Covid-19 América Latina superó los veinte millones de infectados y los seiscientos mil muertos, exhibiendo las insuficiencias del sistema de salud público. ¿Cómo repercutirá la crisis sanitaria en las próximas elecciones? De tres maneras.

Por un lado, la pandemia influirá en la participación ciudadana. Las campañas se desarrollarán a través de las redes sociales digitales y se espera que los jóvenes de zonas urbanas que ingresan a la política en gran medida gracias a la digitalización, sean los protagonistas más activos y numerosos.

Por otro lado, la emergencia sanitaria afectará la realización de encuestas y es posible que los pronósticos sean menos certeros que lo habitual, lo que podría provocar una crisis de fiabilidad de los sondeos.

Finalmente, las campañas de vacunación han comenzado y es improbable que éstas queden por fuera de los debates de cara a las elecciones. Desde el cronograma y los beneficiarios, hasta la procedencia de las vacunas, conformarán una gran manzana de la discordia donde unos se presentarán como padres responsables ante los ciudadanos inocentes y otros como salvadores de la patria con sus cortes de funcionarios y asesores sanitarios.

Hasta el momento, las crisis económicas y de gobernabilidad dominan el debate. Una mala gestión sanitaria no significará necesariamente perder elecciones. Pero a medida que transcurra este segundo año de pandemia, la dimensión sanitaria de la crisis puede llegar a ser determinante en los diferentes países. Todo dependerá de cuán igualitario sea el acceso a la vacunación.


Episodio relacionado de nuestro podcast:

Foto de Joaquín Vallejo Correa na Foter.com / CC BY-NC-ND

Autor

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Sociólogo y cientista político. Fue profesor de la Facultad de Economía y Rel. Internacionales de la Univ. Autónoma de Baja California, Campus Tijuana (México). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México (SNI/CONACYT). Doctor por FLACSO-México.

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