El liderazgo efímero

El ritmo con el que la actividad política suele devorar a quienes se dedican a ella es un asunto sobre el que se tienen menos datos de los que se debería. Si bien la atención tiende a centrarse en quienes ocupan los cargos de mayor prominencia, el hecho de que miles de personas dedicadas a la política sean objeto de poca atención contribuye a no tener una sólida idea de la duración de una carrera política ni de sus características. 

Pocas veces, sin embargo, el acontecer permite reflexionar sobre el asunto para articular una pequeña agenda de investigación. Lo sucedido en España en los últimos dos años y medio en el seno del liderazgo de tres formaciones estatales que ocupan la derecha, el centro y la izquierda del espectro político genera cierto interés al respecto y puede servir de guía orientadora para entender la política actual en América Latina, donde no es difícil encontrar casos similares.

Se trata de tres hombres nacidos en un lapso de tres años en Madrid, Barcelona y Palencia, con estudios universitarios de derecho y de ciencia política. Dos de ellos llegaron a la política profesional con la misma edad de 26 años, y el tercero con 36 años, aunque su activismo político en el ámbito de la comunicación y de la consultoría se empezó a desarrollar una década antes. 

Mientras que dos de ellos comenzaron su andadura en el marco autonómico, el otro lo hizo en el europeo; coincidieron en las Cortes, alcanzaron el liderazgo de sus respectivas formaciones a una edad también muy similar y, a su vez, dejaron la política entre noviembre de 2019 y abril de 2022, pero ninguno llegó a alcanzar los 43 años. 

En su vida personal, fueron padres, uno de tres hijos y dos de dos hijos. La salida de la política, para quienes no tenían un trabajo fijo previo, les ha permitido desplegar su capital político acumulado para volver a desempeñarse profesionalmente en el terreno de la comunicación y de la investigación o para trabajar menos de dos años en un bufete de abogados con magros resultados profesionales.

Pablo Iglesias Turrión (Madrid, 1978), fundador y líder de Podemos, es abogado y politólogo, y tiene un doctorado. Fue profesor contratado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid entre 2003 y 2014, y se dedicó al mismo tiempo a labores de comunicación (TV y prensa) y de asesoría. Fue eurodiputado durante un año a partir de 2014 cuando entró formalmente en la arena política, y diputado en el Parlamento español entre 2015 y 2021. Dejó la política en mayo de este último año tras obtener unos resultados electorales insatisfactorios en las elecciones autonómicas de Madrid a las que se había presentado dimitiendo de una de las vicepresidencias del Gobierno de España. 

Albert Rivera (Barcelona, 1979), fundador y líder de Ciudadanos, es abogado y trabajó en una institución financiera (La Caixa) entre 2002 y 2006. Fue diputado en el Parlamento de Cataluña entre 2006 y 2015 y en las Cortes entre 2015 y 2019. Dejó la política en noviembre de ese año tras el fracaso electoral de su partido. 

Pablo Casado (Palencia, 1981) es abogado y fue diputado en la Asamblea de Madrid entre 2007 y 2009. Ejerció un cargo de confianza entre 2009 y 2011 y fue diputado en las Cortes desde 2011 hasta 2022. Fue líder nacional del Partido Popular durante 32 meses y dejó la política en abril de 2022 como consecuencia de una crisis interna en su partido.

Tres personajes que, tras una carrera política de quince años de promedio dejaron de tener la notable influencia que gozaron en una etapa de la política española que se gestó en la crisis financiera de 2007. La profesionalización política de los tres fue consecuencia directa de la crisis, y sus carreras culminaron con la turbulencia acarreada por la pandemia de la COVID-19. Países latinoamericanos también pueden mostrar escenarios no muy diferentes.

Así, es posible que Chile se encuentre hoy en una andadura similar como consecuencia de la renovación política que ha habido en el país tras las últimas elecciones a finales de 2021 con las que, en cierta medida, se terminaba un proceso que había empezado diez años antes. El cambio se ha producido en distintos ámbitos ideológicos del espectro político, pero si se observa el terreno gubernamental, Camila Vallejo, la actual ministra secretaria general de Gobierno y quien está a punto de cumplir 34 años, ofrece pistas interesantes. 

En unas declaraciones recientes que hizo al periódico La Tercera con respecto al grupo generacional en el que se encuentra, la política señalaba lo siguiente: “Una de las cosas más importantes que tenemos, como experiencia política, es que nosotros nos formamos en la lucha callejera estudiantil”. 

En una dimensión ideológica opuesta, en la vecina Argentina, Javier Milei, economista provocador, comunicador y analista, alza su voz mesiánica desde el Congreso nacional al que fue electo como diputado en 2021 y prepara su individual asalto a la Casa Rosada para 2023. Apenas tiene más bagaje que su febril credo libertario, la confrontación con la casta en el poder y la búsqueda de una sintonía electoral en un país fuertemente golpeado por su mala situación económica y su desesperante clima de desigualdad social.

Liderazgos al albur de la coyuntura, de la fortuna y de la época líquida en que se insertan.

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