Bajo el argumento de la imposibilidad de garantizar las condiciones de seguridad ante la llegada del Papa León XIV, el gobierno porteño de Propuesta Republicana (PRO) suspendió los eventos públicos del 6 al 13 de noviembre y propuso posponer la Marcha del Orgullo LGBT en Buenos Aires. El gobierno esperaba la resistencia de la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo, que ratificó la fecha original del evento. Sin embargo, no pudo predecir que el gobierno nacional y la Iglesia Católica otorgarían su beneplácito a la realización de la movilización.
El gobierno porteño, aislado, intentó mantener una postura pública de firmeza en su decisión hasta que finalmente claudicó tras las negociaciones con la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo. El episodio puede interpretarse como un nuevo intento del gobernador Jorge Macri por apelar al electorado conservador porteño. Ante la amenaza de La Libertad Avanza al bastión histórico de Propuesta Republicana (PRO), el gobierno de Macri sigue el patrón de otros partidos de centro-derecha en el mundo: emular aspectos de la ultraderecha, abandonando decididamente una relación tradicionalmente ambivalente con el progresismo.

Sin embargo, este cambio no se ha traducido necesariamente en una mayor competitividad electoral de la centro-derecha. El escenario porteño revelará si esta estrategia permitirá mantener el dominio del PRO en la Ciudad.
Orígenes del PRO y su relación ambivalente con el progresismo
El PRO nace en el contexto de la crisis de 2001-2002, con el colapso de los partidos tradicionales argentinos, con la excepción parcial del peronismo. Ante el vacío partidista, el PRO se erige como la renovación de la centro-derecha argentina en la ciudad de Buenos Aires, adoptando un discurso basado en el liberalismo económico y social, mezclando emprendedurismo, vecindad y ecologismo, acompañado de una férrea oposición a un kirchnerismo que desde el 2003 parecía invencible.
La relación del PRO con el progresismo siempre fue ambigua, considerando la diversidad de ideologías que convergen en su proyecto. Al momento de la votación en el Congreso de derechos sociales polarizantes tales como el matrimonio igualitario y el aborto, primó —parcialmente— el rechazo. Sin embargo, una vez que la batalla fue dirimida y al compás de una opinión pública que demostraba una creciente aceptación, el PRO incluyó progresivamente estos temas en su agenda porteña, con su sector progresista ganando prevalencia.
Bajo la administración del PRO en la Ciudad, se adoptaron leyes para el reconocimiento y ejercicio pleno de la ciudadanía de las personas LGBTQ+, la inscripción de ambos padres que tuvieran un hijo por subrogación, y la adhesión de la Ciudad de Buenos Aires al Protocolo Nacional de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) con amplias mayorías. Además, se adoptó la Ley 6482, que instituye oficialmente la Semana del Orgullo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la potestad de las organizaciones no gubernamentales para definir la fecha de la realización de la Marcha del Orgullo.
El gobierno también impulsó bajo el mandato de la ahora vicejefa de Gobierno la incorporación de la bandera del orgullo en el espacio público, la iluminación de los monumentos porteños por el Día Internacional de Lucha contra el VIH/SIDA, y la participación oficial en la Marcha del Orgullo con un camión propio.
Por años, el PRO monopolizó el espectro de la centro-derecha argentina, permitiéndole simultáneamente coquetear con las agendas progresistas y conservadoras, manteniendo un piso electoral mayoritario que aseguraba su dominio porteño. Este pragmatismo con principios del PRO se expresa claramente en la frase de Jorge Macri en 2023, quien expresó su contento por “(…) una ciudad en la que se celebra el día del orgullo gay, pero también el día por las dos vidas”.
El giro a la derecha: batalla cultural, redes transnacionales conservadoras y evangelismo
La llegada de Milei cambió los cálculos del PRO, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires. Aunque a nivel nacional el PRO y La Libertad Avanza se consolidaron como aliados en el Congreso, en el distrito de la ciudad el partido de Milei amenaza el dominio del PRO. En las elecciones legislativas porteñas del año pasado, el PRO perdió por primera vez en más de veinte años, quedando relegado a un tercer puesto gracias a la performance estelar de La Libertad Avanza.
Con miras a las elecciones de Jefe de Gobierno de 2027, el PRO ha cambiado profundamente su relación con la agenda progresista, con la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, apuntalando esta redirección, quien repentinamente se convirtió en una conocida figura de la “batalla cultural”. Adoptando un discurso pro-natalista, antiaborto y contrario a la Educación Sexual Integral (ESI), Muzzio define la ESI como una “trampa mortal” para promover una “ideología de género” y “cirugías de afirmación de género en adolescentes sin autorización de sus padres”.
Asimismo, Muzzio comenzó a tejer vínculos con redes transnacionales de extrema derecha, especialmente con Political Network for Values (PNFV), una plataforma internacional ultraconservadora que impulsa una agenda de oposición al aborto, educación sexual integral y matrimonio igualitario en Europa y en América. La vicejefa de Gobierno acudió a la VII Cumbre Transatlántica en Bruselas y organizó en Buenos Aires el Foro Político Freedom for the Future, en colaboración con organizaciones de derecha conservadora tales como el Global Center for Human Rights.
El caso de Muzzio no es aislado. El mismo Jefe de Gobierno, quien generalmente ha preferido correrse de los dichos de su par, refleja en sus acciones recientes un giro hacia la batalla cultural. De profesión católica, Jorge Macri comenzó en 2023 a reforzar su vínculo con la Iglesia Evangélica, la cual se delinea como una fuerza política conservadora clave que hoy alcanza entre el 15 y el 20% de los argentinos. Reconociendo el potencial evangélico en Argentina, el Jefe de Gobierno participa en las actividades públicas de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA).
Las acciones del PRO no son aisladas. Se trata de un reciente repertorio de manotazos de ahogado por intentar apelar al voto conservador y neutralizar el crecimiento de La Libertad Avanza en el distrito que lo vio nacer veinte años atrás. El caso del PRO se enmarca dentro del comportamiento general de las derechas centristas en los últimos años, que adoptan discursos y temas de agenda de las extremas derechas en el afán de mantener su competitividad electoral.
Las elecciones para Jefe de Gobierno en octubre de 2027 revelarán si esta nueva versión del PRO logrará frenar la amenaza de La Libertad Avanza.










