En su sexto discurso sobre el estado de la Unión, Ursula von der Leyen presentó ante el Parlamento Europeo las prioridades de la Comisión para el nuevo ciclo. El mensaje, amplificado mediante una estrategia de comunicación digital inédita, también dejó algunas claves sobre el futuro de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, a pesar de la ausencia de menciones directas.
Los fundamentos: soberanía y economía
El cierre del estrecho de Ormuz ha encarecido la importación de combustibles fósiles, mientras el déficit comercial de Europa con China asciende a 1.000 millones de euros diarios. Ante este escenario, von der Leyen dejó claro que la gran prioridad para una Europa independiente es reactivar la economía.

Por su parte, la economía de América Latina desacelera su crecimiento y los gobiernos deben balancearse entre el acercamiento a Estados Unidos o China. Por tanto, la región puede posicionarse estratégicamente como un proveedor fiable de materias primas críticas, contribuyendo a la diversificación del riesgo y la reducción de los precios de la energía.
Además de ello, el comercio y la inversión birregional también se verán favorecidos por la hoja de ruta del Mercado Único, la agilización de permisos y la reducción de la carga administrativa, así como la anunciada Unión de Ahorro e Inversión y el nuevo paquete bancario anunciados por Úrsula von der Leyen.
Cabe recordar que la referencia de la presidenta a la necesidad de alcanzar la sostenibilidad fiscal se dio en medio de las arduas negociaciones del próximo presupuesto de la Unión para 2028-2035. En este sentido, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), cuya aplicación definitiva empezó en enero de 2026, es la principal fuente de preocupación para la región, en particular de los exportadores de Brasil, México y Argentina.
Los dos puntos de inflexión: el cambio climático y la Inteligencia Artificial
En palabras de von der Leyen “este verano ha sido el verano de la verdad”, evidenciando los impactos devastadores del cambio climático. A su vez, la región latinoamericana seguirá siendo azotada por un super Niño en los próximos meses. De ahí que la colaboración en pro del planeta y las comunidades -ya sea por medio del intercambio de experiencias, la Agenda Europea de Inversión Global Gateway o la coordinación en foros multilaterales como la COP- pueda ralentizarse gracias a las propuestas de la Presidenta de la Comisión Europea para tecnologías de adaptación al cambio climático, alianzas de seguros climáticos e iniciativas para el agua, los incendios forestales y las olas de calor.
En un momento de llamados públicos a poner freno a la IA, la Unión Europea y América Latina comparten el interés por empoderar en vez de sustituir a las personas y enfrentan la concentración de empresas tecnológicas en Estados Unidos y China. En su discurso, Úrsula von der Leyen se comprometió a reforzar la colaboración con socios afines en la evaluación de los modelos y la alerta temprana. Conforme varios países de América Latina avanzan en regular la IA y apoyar soluciones locales, esta cooperación podría concretarse a través de la Alianza Digital UE-ALC.
La defensa y la distribución de la prosperidad: política exterior y seguridad
La propuesta más sorprendente del discurso fue la membresía asociada de Canadá, seguida por la creación de un Consejo Europeo de Seguridad. De concretarse, ambas abrirían el camino a otros países no europeos que deseen alinearse con la Unión Europea para contrarrestar los fuertes aranceles de Donald Trump. Sin embargo, esta alineación requeriría de los países latinoamericanos denunciar inequívocamente la invasión de gran escala de Rusia a Ucrania.
La única referencia directa del discurso a la región consistió en la reciente firma del tratado de libre comercio con MERCOSUR. El acuerdo CETA con Canadá podría servir de ejemplo para el mismo gracias al incremento de 75% del comercio en menos de una década.
No obstante, las relaciones internacionales apenas fueron abordadas por Von der Leyen, contrastando en particular con los discursos de sus primeros años donde defendía extensamente el multilateralismo y su reforma, un tema prioritario para la región que espera próximamente contar con su primera Secretaria General de las Naciones Unidas.
Los lineamientos arriba mencionados serán cruciales para los y las embajadoras europeas, en especial las que acaban de asumir sus funciones el 1 de septiembre en países como Brasil, México, Nicaragua y Panamá. Como socios afines, en los próximos 12 meses los países latinoamericanos y la Unión Europea pueden trabajar juntos para forjar alianzas de potencias medianas ante la impredecibilidad del amigo americano.










