Mientras las remesas baten récords y alivian las economías de muchos países de la región, millones de hogares latinoamericanos se reconfiguran en torno a una ausencia que deja huellas sociales, educativas y emocionales.
La urgencia por concretar grandes obras sin controles rigurosos abre la puerta a decisiones costosas que comprometen el desarrollo y la soberanía a largo plazo.
La guerra en Irán impacta a América Latina al encarecer el petróleo, generar inflación y exponer su dependencia del dólar, debilitando su estabilidad económica y política.
Con Estados históricamente débiles, baja recaudación y pulsiones populistas de alto gasto, América Latina enfrenta una trampa fiscal que amenaza con perpetuar déficits crónicos y nuevas crisis.
Carney apuesta por una fórmula política incómoda: si el mundo deja de creer en las instituciones económicas dominadas por Washington, su poder se erosiona.
El poder del "lobby" empresarial y la concentración extrema de la riqueza están profundizando la desigualdad y debilitando las bases sociales y democráticas, empujando a las economías hacia un riesgo creciente de fractura social.