¿Y si creamos nuestro propio New York Times?

El 28 de septiembre el New York Times sacó su último texto original en español. El cierre de la sección de opinión en español, un proyecto que formó parte de un proceso iniciado en 2016, fue rechazado por un grupo de 100 latinoamericanos o especialistas en la región entre reconocidos periodistas, cinco ex presidentes y referentes del mundo de la cultura, que instaron al editor del periódico más influyente del mundo, a través de una carta, a no cerrarla. Esta decisión no solo entierra un espacio periodístico que ha sido esencial para fortalecer la comprensión de la audiencia global sobre nuestra región, sino que evidencia su irrelevancia en el debate global. Sin embargo, lo más triste de todo esto es que nos recuerda la profunda subordinación de la región a la hora de informar sobre sí misma.

Digo esto no tanto por el rol específico del medio estadounidense como porque el cierre de su sección en español forma parte de un fenómeno mucho más profundo. De hecho, el principal representante entre los medios que se dedican a explicar América Latina, es El País. La principal cabecera española es quien mejor y más profundamente cubre la realidad de nuestra región. Y por ello, muchos latinoamericanos desayunamos los domingos leyendo un diario de España para entender qué pasa en nuestra región.

Para convertirse en el principal referente en cubrir América Latina, en los últimos años El País ha abierto redacciones en Ciudad de México y Sao Paulo para cubrir sus secciones de América, México y Brasil. Pero estos no son los únicos casos, la gran mayoría de los medios globales occidentales tienen versiones, secciones y espacios dedicados a cubrir la realidad latinoamericana.

BBC Américas, formada por BBC News Mundo y BBC News Brasil, cuenta con unos 80 periodistas entre su redacción de Londres, Miami y Sao Paulo para cubrir América Latina e Iberia. Le Monde Diplomatique ha sido una referencia para los lectores latinoamericanos de izquierda durante décadas, así como el Nuevo Heraldo de Miami se ha posicionado entre los de derecha.

Este fenómeno, además, no se reduce a la prensa, sino que afecta a todos los medios informativos. En televisión, CNN en Español se posicionó fuertemente a partir de la expansión de la televisión por cable en la región y ha sido desde entonces el principal canal de televisión especializado en cubrir América Latina. De esta manera, gran parte de la audiencia interesada en informarse sobre el acontecer latinoamericano termina recurriendo a medios extrarregionales.

¿Y qué tiene América Latina para decir? Poco y nada.

Las dificultades históricas de la región para avanzar en su integración se reflejan también en el mundo periodístico, donde no han existido grandes proyectos que informen sobre ella de manera crítica. Esto muchas veces se atribuye a una debilidad identitaria que impide que se consolide una latinoamericaneidad lo suficientemente fuerte como para permitir el éxito de proyectos periodísticos regionales. De hecho, las métricas de algunos medios globales que cubren la región evidencian que los principales intereses siguen siendo nacionales: mexicanos, brasileños, argentinos, colombianos, terminan consumiendo contenido sobre sus propios países sin una mirada supranacional.

Pero estas dificultades no han detenido el surgimiento de diferentes proyectos periodísticos que han intentado posicionarse a nivel regional. El que tuvo más resonancia de los últimos años es el canal de televisión Telesur, fundado en el año 2005 por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información de Venezuela. Sin embargo, este ambicioso proyecto rápidamente se fue perfilando como un medio propagandístico del gobierno venezolano y demás gobiernos latinoamericanos con sesgo populista de izquierda.

En América Latina han existido y existen muchos otros medios, pequeños o grandes, más o menos ideologizados, tanto de izquierda como de derecha, que intentan posicionarse más allá de sus fronteras nacionales. Pero lo cierto es que hasta el momento no hay medios latinoamericanos de referencia especializados en cubrir la región de forma global.

Más allá de los proyectos frustrados debido a una excesiva ideologización o la ausencia de nuevos proyectos debido a esa supuesta débil identidad latinoamericana, lo cierto es que la apuesta de los medios globales por cubrir la región evidencia que existe un mercado de consumidores de contenido sobre América Latina lo suficientemente interesante como para correr el riesgo.

Por ello, creo que mucho más importante que rogar al New York Times que no nos dé la espalda es juntar fuerzas para intentar crear nuestro propio New York Times. Y Latinoamérica21 va a ser parte de este proceso.

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