En Brasil, las mujeres son mayoría entre los votantes, pero ocupan menos del 2% en la Cámara y en el Senado, evidenciando la brecha entre peso electoral y poder político.
La brecha de género en el sector del agua no solo perjudica a las mujeres: también limita la capacidad de las instituciones para afrontar la creciente crisis hídrica.
El descenso de la fecundidad en América Latina no exige más nacimientos, sino políticas que garanticen a las personas la libertad y las condiciones para decidir sobre sus vidas reproductivas.