De cara a la segunda vuelta presidencial, Brasil enfrenta el desafío de decidir entre el deseo de cambio y los riesgos que plantea la concentración del poder y el nepotismo político.
Las elecciones de Brasil pondrán a prueba la capacidad de una democracia polarizada para preservar la integridad electoral y sostener la confianza ciudadana en sus instituciones.
Lula podría ser reelegido, pero la izquierda quedaría lejos de conquistar el poder ya que con un Congreso, gobernadores y un Centrão mayoritariamente conservadores vería limitado su margen de acción.
La negativa de los candidatos derrotados a reconocer resultados electorales legítimos erosiona la autoridad de los nuevos presidentes, agrava la polarización y puede desencadenar graves crisis institucionales y violencia postelectoral.
La llegada de Abelardo De la Espriella al poder confirma el giro de Colombia hacia una derecha de mano dura, marcada por el espectáculo político, la polarización y las promesas de orden.