La urgencia por concretar grandes obras sin controles rigurosos abre la puerta a decisiones costosas que comprometen el desarrollo y la soberanía a largo plazo.
La guerra en Irán impacta a América Latina al encarecer el petróleo, generar inflación y exponer su dependencia del dólar, debilitando su estabilidad económica y política.
Con Estados históricamente débiles, baja recaudación y pulsiones populistas de alto gasto, América Latina enfrenta una trampa fiscal que amenaza con perpetuar déficits crónicos y nuevas crisis.
Carney apuesta por una fórmula política incómoda: si el mundo deja de creer en las instituciones económicas dominadas por Washington, su poder se erosiona.
El poder del "lobby" empresarial y la concentración extrema de la riqueza están profundizando la desigualdad y debilitando las bases sociales y democráticas, empujando a las economías hacia un riesgo creciente de fractura social.
Mientras en países desarrollados la productividad impulsa empleo de calidad, en América Latina el avance tecnológico está aumentando la eficiencia al costo de más informalidad y menos trabajo formal.